jueves 29 de octubre de 2009
Pendejo, no te pajees con la internés.
Increíble.
Pero Rial.
Etiquetas:
internet,
masturbación,
videos,
¿Es arte?
miércoles 15 de julio de 2009
Cannabis Rex
Quizás no lo conozcan, pero hay un comediante yanqui que se llama Bill Maher y me cae muy bien. No pienso linkear nada de él por dos razones: lo bajan de YouTube a la velocidad del rayo porque HBO hace defender su copyright más que el padre Grassi su derecho a un pomo de lubricante diario; y porque su humor es tan, pero tan gringo que temo ofender a mis lectores más Nac&Pop.

El punto es que Maher, que es bien fumón (al punto que habla en eventos pro-legalización y hace chiste tras chiste sobre cómo Woody Harrelson le robó su bong favorito), siempre pero siempre compara a Estados Unidos - o a cualquier otro país del que esté hablando - con lo que para él es el cielo en la tierra: Holanda.
Bill Maher. Alto Fumón. Muy gracioso.
Y yo conozco a muchos niños (hoy jóvenes emprendedores dirigiendo comedores escolares, por sacar un ejemplo de la kipah) que en su momento se fueron a Europa con la plata ahorrada del Bar-Mitzvah o regalada por la abuela y que hicieron parada obligada en Holanda. ¿Para qué? Pues para fumar porro, hombre. (Sí, acá mostré la hilacha porque nunca me fui a Europa. No, no me parece infantil.)
¿Cuál es el misterio de Holanda? ¿Cómo un país famoso por sus molinos, zapatos de madera y Van Gogh pasó a ser reconocido por su zona roja con putas en vidrieras y lindos cafecillos donde uno puede conseguirse un porro de la variedad que se le cante el culo como si estuviera eligiendo gustos de helado? ¿Por qué cuernos, si es un país que vota a políticos de derecha como el resto de Europa, que tiene tanto miedo a los negros y a los musulmanes como el resto de Europa, y que todavía tiene una monarquía paqueta e inútil - como, de nuevo, buena parte del viejo continente?
Y ahí está la respuesta. Oculta a la vista de todos (si es que alguien aparte del Profe pensó siquiera en esta pregunta). ¿Por qué el faso es legal en Holanda? Porque los miembros de la familia real de los Países Bajos son todos fumones.
Es la única explicación posible. También deja un poco más claro como el príncipe de Holanda, pudiendo elegir cualquier minita que ande por ahí (le basta decir "¡Hola! Soy el príncipe de Holanda. No tengo retardo mental, ni impotencia, ni enfermedades venéreas, y todo el faso del mundo a mi disposición" y se garcha a Scarlett Johansson o a Flor de la V), decidió empernarse con papeles y todo a la cajeta procesista de la princesa Máxima. Porque si quería una mina exótica, y se vino hasta el culo del mundo a buscarla, se podría haber agarrado a una que no tuviera cara de frígida hija de primos. ¡Y encima es rubia! ¡Te viniste de Europa a América del Sur y te agarraste una rubia!
¡Gil! ¿Qué estabas, fumado?
Calate los ojos rojos del heredero al trono, bien remarcados con Microsoft Paint.
pd: Por si quedaban dudas, les dejo la fotito del finadito consorte de la actual Reina Beatrix, que despeja todo espectro de duda.

El punto es que Maher, que es bien fumón (al punto que habla en eventos pro-legalización y hace chiste tras chiste sobre cómo Woody Harrelson le robó su bong favorito), siempre pero siempre compara a Estados Unidos - o a cualquier otro país del que esté hablando - con lo que para él es el cielo en la tierra: Holanda.
Bill Maher. Alto Fumón. Muy gracioso.
Y yo conozco a muchos niños (hoy jóvenes emprendedores dirigiendo comedores escolares, por sacar un ejemplo de la kipah) que en su momento se fueron a Europa con la plata ahorrada del Bar-Mitzvah o regalada por la abuela y que hicieron parada obligada en Holanda. ¿Para qué? Pues para fumar porro, hombre. (Sí, acá mostré la hilacha porque nunca me fui a Europa. No, no me parece infantil.)
¿Cuál es el misterio de Holanda? ¿Cómo un país famoso por sus molinos, zapatos de madera y Van Gogh pasó a ser reconocido por su zona roja con putas en vidrieras y lindos cafecillos donde uno puede conseguirse un porro de la variedad que se le cante el culo como si estuviera eligiendo gustos de helado? ¿Por qué cuernos, si es un país que vota a políticos de derecha como el resto de Europa, que tiene tanto miedo a los negros y a los musulmanes como el resto de Europa, y que todavía tiene una monarquía paqueta e inútil - como, de nuevo, buena parte del viejo continente?
Y ahí está la respuesta. Oculta a la vista de todos (si es que alguien aparte del Profe pensó siquiera en esta pregunta). ¿Por qué el faso es legal en Holanda? Porque los miembros de la familia real de los Países Bajos son todos fumones.
Es la única explicación posible. También deja un poco más claro como el príncipe de Holanda, pudiendo elegir cualquier minita que ande por ahí (le basta decir "¡Hola! Soy el príncipe de Holanda. No tengo retardo mental, ni impotencia, ni enfermedades venéreas, y todo el faso del mundo a mi disposición" y se garcha a Scarlett Johansson o a Flor de la V), decidió empernarse con papeles y todo a la cajeta procesista de la princesa Máxima. Porque si quería una mina exótica, y se vino hasta el culo del mundo a buscarla, se podría haber agarrado a una que no tuviera cara de frígida hija de primos. ¡Y encima es rubia! ¡Te viniste de Europa a América del Sur y te agarraste una rubia!
¡Gil! ¿Qué estabas, fumado?
Calate los ojos rojos del heredero al trono, bien remarcados con Microsoft Paint. pd: Por si quedaban dudas, les dejo la fotito del finadito consorte de la actual Reina Beatrix, que despeja todo espectro de duda.
viernes 12 de junio de 2009
jueves 18 de septiembre de 2008
El temón del verano (en Atlanta es verano)
Me encanta este tema. Es muy muy nerd. Y muy divertido. El video es de un loquito al que se le ocurrió que esta gran canción sobre zombies necesitaba su clip.
Enjoy.
Enjoy.
lunes 25 de agosto de 2008
Dulce inglés de confitería
Este post es muy apropiado porque me permite, a la distancia y desde la sede mundial del Imperialismo, hacer gala de mis dotes idiomáticas y, sobre todo, burlarme de la ignorancia ajena, deporte que siempre me ha sido afín. Ah, que sería de mí sin el golpe bajo.
La panadería/confitería de abajo de casa (la casa de Buenos Aires, ¿eh?) no es de lo mejor. Pero tiene muy ricos sanguchitos de miga. La calidad regular del resto de sus bienes (facturas, tortas, tartas, y demases) no constituye un freno para la continua ampliación de su línea de productos.
Uno de los catálogos que más creció es el de las tortas. Pero claro, a medida que estas bolas de grasa, harina y azúcar ganan refinamiento y complejidad, también lo hacen sus nombres, debidamente anotados en esos cartelitos que siempre se clavan en la torta en cuestión. Claro, una cosa es hacer "Selva Negra" y "Tarta de frutilla", pero la cosa se vuelve peliaguda cuando entran en juego algunos vocablos foráneos, las más de las veces originarios de la lengua inglesa.
Las muchachas que trabajan en dicha panadería hacen lo que pueden. De hecho, conscientes de que su alfabetización en el idioma de la Reina Pirata tiende a cero (quizás gracias a que cierto energúmeno bloguero llegó a meterse en la confitería a traición para sacarle una foto a los cartelitos de las tortas), llevan a cabo un constante efecto por mejorar y, muy de a poco, y de tanto en cuanto, lo logran.
Por ejemplo, la torta de brownie fue siempre, para ellas, la torta de brauni. Dos semanas más tarde, se convirtió en braunie. Menos de un mes antes de irme de Baires, pasó a brawnie. Ahí se quedó.
Pero lo mejor es la evolución de la Cheesecake. Dos de los pasos los tengo en foto, para que capten el realismo de la situación.


Hubo otras etapas intermedias entre la cheescake de la derecha y la chesquei original, como chiskey y cheseekake. La sorpresa fue el día en que me venía para Atlanta. El cartelito decía, en un inglés que enorgullecería a la mismísima Dama de Hierro, la palabra correcta.
Denles la visa a estas chicas ya, que las mandamos a jugar en "Who wants to be a millonaire?"
Pd:la foto de Su Majestad la saqué de este blog.
La panadería/confitería de abajo de casa (la casa de Buenos Aires, ¿eh?) no es de lo mejor. Pero tiene muy ricos sanguchitos de miga. La calidad regular del resto de sus bienes (facturas, tortas, tartas, y demases) no constituye un freno para la continua ampliación de su línea de productos.
Uno de los catálogos que más creció es el de las tortas. Pero claro, a medida que estas bolas de grasa, harina y azúcar ganan refinamiento y complejidad, también lo hacen sus nombres, debidamente anotados en esos cartelitos que siempre se clavan en la torta en cuestión. Claro, una cosa es hacer "Selva Negra" y "Tarta de frutilla", pero la cosa se vuelve peliaguda cuando entran en juego algunos vocablos foráneos, las más de las veces originarios de la lengua inglesa.
Las muchachas que trabajan en dicha panadería hacen lo que pueden. De hecho, conscientes de que su alfabetización en el idioma de la Reina Pirata tiende a cero (quizás gracias a que cierto energúmeno bloguero llegó a meterse en la confitería a traición para sacarle una foto a los cartelitos de las tortas), llevan a cabo un constante efecto por mejorar y, muy de a poco, y de tanto en cuanto, lo logran.
Por ejemplo, la torta de brownie fue siempre, para ellas, la torta de brauni. Dos semanas más tarde, se convirtió en braunie. Menos de un mes antes de irme de Baires, pasó a brawnie. Ahí se quedó.
Pero lo mejor es la evolución de la Cheesecake. Dos de los pasos los tengo en foto, para que capten el realismo de la situación.


Hubo otras etapas intermedias entre la cheescake de la derecha y la chesquei original, como chiskey y cheseekake. La sorpresa fue el día en que me venía para Atlanta. El cartelito decía, en un inglés que enorgullecería a la mismísima Dama de Hierro, la palabra correcta.
Cheesecake.
Denles la visa a estas chicas ya, que las mandamos a jugar en "Who wants to be a millonaire?"
Pd:la foto de Su Majestad la saqué de este blog.
Etiquetas:
confitería,
her Majesty's good old English
miércoles 23 de julio de 2008
Teoría #7: Misterios infantiles y eternos, también conocida como "las inconsistencias lógicas del piedra, papel y tijera"
Señores, se viene un post para nada comprometido. Pero hace mucho que no posteo, así que me permito sacar esta teoría del baúl.
Todos conocen, asumo, el juego infantil (y no tanto) "Piedra, papel y tijera". Usado hasta el día de hoy para resolver todo tipo de competencia entre facciones, todos los humanos comienzan a entrenar, si es que tal cosa puede hacerse, en este juego desde pequeños. Se lo asume ancestral. En rigor a la verdad, no puede -por lógica- ser más viejo que las tijeras y el papel.
Se lo suele aplicar como método imparcial y justo para la resolución de conflictos de suma cero, como "¿quién baja a buscar la comida?", "¿cómo resolvemos el partido empatado?", "¿quién se hace cargo de llevar al borracho hasta su casa?", y por qué no, "¿cómo llegar a la paz entre israelíes y palestinos?", "¿a quién le damos el premio Nóbel de Física este año?" y "¿quién se hace cargo de la amiga gorda y fea mientras los otros nos chamuyamos al resto del grupo de minitas?".
El juego funciona porque su lógica es circular, como el simbolito del reciclaje. Piedra mata a tijeras, tijeras mata a papel, papel mata a piedra. Pero esto ya lo saben. ¿De qué va la teoría, hombre?
Muy simple. La lógica subyacente es errónea. En rigor a la verdad, la piedra es infalible y no debería tener problemas en destrozar a estos pobres adversarios. Bart Simpson ya lo entreveía allá, por el capítulo nosecuánto.
Reveamos las razones. Es obvio por qué la piedra le gana a la tijera. Es obvio por qué la tijera vence al papel. Ahora, ¿por qué el papel vence a la piedra?
"Porque la envuelve", debe estar pensando, lector. Ahora, permítame repreguntar: ¿Y?
¿Qué mierda le importa a la piedra que la envuelvan? ¿Por qué eso la derrota? La piedra no respira, no tiene extremidades, no es comprimible. ¿Qué debería temer del envoltorio?
La piedra destruye a la tijera. La tijera corta al papel. El papel no le hace NADA a la piedra salvo recubrirla. Ahora, ¿por qué eso habría de detener a la piedra? Si va a parar al agua, el papel se deshace. Si aterriza en el fuego, el papel se quema. ¿Y la piedra? La piedra sigue tan campante e ignorante del peligro como Susana Giménez hablando de paleontología.
Todos los chicos de 6 años lo saben. La piedra atraviesa el papel. Muchachos, muchachas, es hora de enfrentarse a la verdad: el papel no sirve para nada, de lo que se sigue que la pluma no le gana a la espada un catzo. ¡Qué vuelvan las botas, loco!
Todos conocen, asumo, el juego infantil (y no tanto) "Piedra, papel y tijera". Usado hasta el día de hoy para resolver todo tipo de competencia entre facciones, todos los humanos comienzan a entrenar, si es que tal cosa puede hacerse, en este juego desde pequeños. Se lo asume ancestral. En rigor a la verdad, no puede -por lógica- ser más viejo que las tijeras y el papel.
Se lo suele aplicar como método imparcial y justo para la resolución de conflictos de suma cero, como "¿quién baja a buscar la comida?", "¿cómo resolvemos el partido empatado?", "¿quién se hace cargo de llevar al borracho hasta su casa?", y por qué no, "¿cómo llegar a la paz entre israelíes y palestinos?", "¿a quién le damos el premio Nóbel de Física este año?" y "¿quién se hace cargo de la amiga gorda y fea mientras los otros nos chamuyamos al resto del grupo de minitas?".
El juego funciona porque su lógica es circular, como el simbolito del reciclaje. Piedra mata a tijeras, tijeras mata a papel, papel mata a piedra. Pero esto ya lo saben. ¿De qué va la teoría, hombre?
Muy simple. La lógica subyacente es errónea. En rigor a la verdad, la piedra es infalible y no debería tener problemas en destrozar a estos pobres adversarios. Bart Simpson ya lo entreveía allá, por el capítulo nosecuánto.
Reveamos las razones. Es obvio por qué la piedra le gana a la tijera. Es obvio por qué la tijera vence al papel. Ahora, ¿por qué el papel vence a la piedra?
"Porque la envuelve", debe estar pensando, lector. Ahora, permítame repreguntar: ¿Y?
¿Qué mierda le importa a la piedra que la envuelvan? ¿Por qué eso la derrota? La piedra no respira, no tiene extremidades, no es comprimible. ¿Qué debería temer del envoltorio?
La piedra destruye a la tijera. La tijera corta al papel. El papel no le hace NADA a la piedra salvo recubrirla. Ahora, ¿por qué eso habría de detener a la piedra? Si va a parar al agua, el papel se deshace. Si aterriza en el fuego, el papel se quema. ¿Y la piedra? La piedra sigue tan campante e ignorante del peligro como Susana Giménez hablando de paleontología.
Todos los chicos de 6 años lo saben. La piedra atraviesa el papel. Muchachos, muchachas, es hora de enfrentarse a la verdad: el papel no sirve para nada, de lo que se sigue que la pluma no le gana a la espada un catzo. ¡Qué vuelvan las botas, loco!
Etiquetas:
del baúl del profe,
relleno,
teorías
miércoles 25 de junio de 2008
Choreo disfrazado de recomendación
Esto salió en la última Barcelona. Lo agrego porque, al margen de ser genial, está del todo en consonancia con el contenido de este blog. Si después me acuerdo de escanearlo (y consigo un scanner) lo mejoro:
Definiciones acerca de quienes salen a la calle a protestar blandiendo cacharros de metal
Ola de teflón: los golpeadores de ollas y sartenes no serían "garcas" ni "imbéciles", sino "personas con capacidades de análisis político diferentes".
La titular del Inadi, María José Lubertino, advirtió que, "a pesar de no comulgar con quienes protestan golpeando ollas y sartenes" no tolerará que nadie se refiera a los caceroleros como "garcas" o "imbéciles" porque "aunque no lo parezcan, son términos muy ofensivos para cualquier persona, sin distinción de credo, color de piel ni bandería política, por más que a uno le parezcan meras descripciones objetivas de la realidad". El Inadi denunciará penalmente a quienes incurran en "este grave delito de discriminación". Y propone, en cambio, referirse a quienes protestan golpeando el teflón como "personas con capacidades de análisis político diferentes".
La nota que sigue es cortita. Cómprense la Barcelona si quieren leerla, ratas. Ah, y no se pierdan la contratapa, que es un lujo.
Definiciones acerca de quienes salen a la calle a protestar blandiendo cacharros de metal
Ola de teflón: los golpeadores de ollas y sartenes no serían "garcas" ni "imbéciles", sino "personas con capacidades de análisis político diferentes".
La titular del Inadi, María José Lubertino, advirtió que, "a pesar de no comulgar con quienes protestan golpeando ollas y sartenes" no tolerará que nadie se refiera a los caceroleros como "garcas" o "imbéciles" porque "aunque no lo parezcan, son términos muy ofensivos para cualquier persona, sin distinción de credo, color de piel ni bandería política, por más que a uno le parezcan meras descripciones objetivas de la realidad". El Inadi denunciará penalmente a quienes incurran en "este grave delito de discriminación". Y propone, en cambio, referirse a quienes protestan golpeando el teflón como "personas con capacidades de análisis político diferentes".
La nota que sigue es cortita. Cómprense la Barcelona si quieren leerla, ratas. Ah, y no se pierdan la contratapa, que es un lujo.
Etiquetas:
Barcelona,
retardados políticos,
robo
martes 17 de junio de 2008
¡ A no bajar los brazos!
Pese al bocinazo y el caceroleo, al piquete rural con epicentro en Gualeguachú y las amenazas golpisto-apocalípticas de la mártir Lilita, el gobierno volvió a mostrar su tozudez y falta de voluntad para negociar, su incapacidad para mostrar compasión.
Lectores y lectores, Teorías del Profe lamenta decirles que la gesta patriótica que venimos tolerando –apenas– hace ya 90 días fracasó. Los cortes de rutas han fracasado. No queda más que esperar la resolución de la justicia.
El gobierno de Uruguay, liderado por Tabaré Vázquez, volvió a negarse a liberar al héroe de la clase media argentina, Gaby Álvarez, RR.PP.
La democracia liberal, el republicanismo, el diario La Nación y todas las señoras que envían cartas de lectores a dicho matutino lloramos por ti, Gaby. Te enviaremos chocolates con cartitas como hicimos con los combatientes de Malvinas.
Lectores y lectores, Teorías del Profe lamenta decirles que la gesta patriótica que venimos tolerando –apenas– hace ya 90 días fracasó. Los cortes de rutas han fracasado. No queda más que esperar la resolución de la justicia.
El gobierno de Uruguay, liderado por Tabaré Vázquez, volvió a negarse a liberar al héroe de la clase media argentina, Gaby Álvarez, RR.PP.
La democracia liberal, el republicanismo, el diario La Nación y todas las señoras que envían cartas de lectores a dicho matutino lloramos por ti, Gaby. Te enviaremos chocolates con cartitas como hicimos con los combatientes de Malvinas.
Alegría. Se habría terminado para el RR.PP que todos queremos.
Etiquetas:
campo,
Gaby Alvarez,
Lilita,
teorías conspirativas
miércoles 4 de junio de 2008
Teoría #6: Los judíos de la Pampa y la "memoria completa"
Hace 98 años llegó a las librerías, aprovechando la volteada del primer centenario del país, "Los gauchos judíos", de Alberto Gerchunoff. La novela inmortalizó el mito de los moishes con bombacha y boleadora, reflejo quizás un tanto exagerado, pero reflejo al fin, de la colonización agrícola judía en la "Pampa Gringa", sobre todo Entre Ríos, Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires, que comenzó a fines del siglo XIX.
Fue un golazo el libro, en buena medida porque todavía no existía Marcelo Tinelli. El concepto de los gauchos judíos (fusión entre lo criollo, lo autóctono, y los inmigrantes), aparte, se sumaba al proyecto integrador sarmientino al que, desde su perspectiva particular, apoyaba el paisano (¡qué doble sentido! ¿Eh? ¿¿EH??) Gerchunoff.
Pero, como solía decir un grupo de músicos progres, "si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia". Claro, usted se preguntará qué carajo ganó Gerchunoff. No ganó ni a las bolitas, pero es un tipo famoso. Vea que hasta lo citan en un blog influyente como éste.
El punto es que la imagen bucólica que supo pintar este muchacho está incompleta. Porque, al mismo tiempo que muchos inmigrantes israelitas se afincaron en las colonias agrícolas y pasaron a jugar a la taba, tomar mate y vestir ese ridículo cinturón con moneditas, otros judíos hicieron lo propio del otro lado de la "zanja de Alsina" (la zanja era una especie de trinchera que separaba el territorio criollo del que estaba bajo control del indio).
Así surgieron, por todo el país, los famosos "indios judíos".
Ya sé, pensarán que es joda. Pero la prueba irrefutable de su existencia –y posterior extinción bajo las tétricas hordas del general Adolfo Alemán Roca– está en el legado arqueológico que dejaron, detrás de sí, los indios Raqueles.
Recientes excavaciones desenterraron un rico patrimonio que permite reconstruir el modo de vida de los Raqueles. Al parecer, se trataba de una organización social matriarcal, donde la mujer más anciana, la "Bobe Raquel", definía las elecciones de carrera de los hombres de la tribu. Quizás por ese "dirigismo estatal", los raqueles tenían una superabundancia de médicos brujos, arquitectos de chozas, rabinos y prestamistas (estos últimos, poco privilegiados en una economía de trueque) y bastantes pocos cazadores-recolectores. La tribu logró, de todos modos, compensar este déficit al desarrollar los medios para cultivar papa, tubérculo que se consolidó como su fuente principal de nutrientes.
Los Raqueles tenían una muy avanzada técnica textil, y usaban pulóveres rituales de lana bien abrigada "por si refresca". Esta vestimenta engorrosa, sumada a los abultados mitones de llama que cubrían sus manos, dificultaba la ya de por sí complicada obtención de comida y, merced a una excesiva sudoración, dotaba a los Raqueles de un olor corporal que los forzaba a bañarse seguido.
Como no podía ser de otra manera, los Raqueles organizaban malones que, durante décadas, asolaban las colonias agrícolas gerchunoffianas. A su paso dejaban víctimas abrigadas, familias aterrorizadas y muchos knitsches de papa porque la crueldad alimenticia no era lo suyo.
De todos modos, no todo fue conflicto entre ambas culturas. Según la historiadora Geraldine Davies (y eso que ella es goy, ¿eh? Aunque es muy buena chica), entre gauchos e indios de la cole se estableció una "frontera porosa, un espacio de diferentes tipos de relaciones (comerciales, políticas económicas y sociales, e incluso de parentesco) cuya lógica no era la confrontación continua, sino procesos de entendimientos, intercambios, conflictos y acomodamientos mutos".
Se entiende así como los Raqueles iban a los bar-mitzvah de los gauchos de Colonia Clara, por ejemplo, y a cambio de morfar y bailar de lo lindo llevaban algún maguén david de oro para el homenajeado, cuando no le regalaban un viaje a Disney. También intercambiaban recetas de cocina y shikses de confianza (si es que tal cosa existe). Claro, las cosas muchas veces pasaban de amarillo oscuro, sobre todo cuando alguna que otra Raquelita iajne se iba de boca o cuando alguien denunciaba fraude en el campeonato de Burako.
En fín, como diría la Chechu Pando, ¡queremos memoria completa! Justicia para los Indios Raqueles.
Fue un golazo el libro, en buena medida porque todavía no existía Marcelo Tinelli. El concepto de los gauchos judíos (fusión entre lo criollo, lo autóctono, y los inmigrantes), aparte, se sumaba al proyecto integrador sarmientino al que, desde su perspectiva particular, apoyaba el paisano (¡qué doble sentido! ¿Eh? ¿¿EH??) Gerchunoff.
Pero, como solía decir un grupo de músicos progres, "si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia". Claro, usted se preguntará qué carajo ganó Gerchunoff. No ganó ni a las bolitas, pero es un tipo famoso. Vea que hasta lo citan en un blog influyente como éste.
El punto es que la imagen bucólica que supo pintar este muchacho está incompleta. Porque, al mismo tiempo que muchos inmigrantes israelitas se afincaron en las colonias agrícolas y pasaron a jugar a la taba, tomar mate y vestir ese ridículo cinturón con moneditas, otros judíos hicieron lo propio del otro lado de la "zanja de Alsina" (la zanja era una especie de trinchera que separaba el territorio criollo del que estaba bajo control del indio).
Así surgieron, por todo el país, los famosos "indios judíos".
Ya sé, pensarán que es joda. Pero la prueba irrefutable de su existencia –y posterior extinción bajo las tétricas hordas del general Adolfo Alemán Roca– está en el legado arqueológico que dejaron, detrás de sí, los indios Raqueles.
Recientes excavaciones desenterraron un rico patrimonio que permite reconstruir el modo de vida de los Raqueles. Al parecer, se trataba de una organización social matriarcal, donde la mujer más anciana, la "Bobe Raquel", definía las elecciones de carrera de los hombres de la tribu. Quizás por ese "dirigismo estatal", los raqueles tenían una superabundancia de médicos brujos, arquitectos de chozas, rabinos y prestamistas (estos últimos, poco privilegiados en una economía de trueque) y bastantes pocos cazadores-recolectores. La tribu logró, de todos modos, compensar este déficit al desarrollar los medios para cultivar papa, tubérculo que se consolidó como su fuente principal de nutrientes.
Los Raqueles tenían una muy avanzada técnica textil, y usaban pulóveres rituales de lana bien abrigada "por si refresca". Esta vestimenta engorrosa, sumada a los abultados mitones de llama que cubrían sus manos, dificultaba la ya de por sí complicada obtención de comida y, merced a una excesiva sudoración, dotaba a los Raqueles de un olor corporal que los forzaba a bañarse seguido.
Como no podía ser de otra manera, los Raqueles organizaban malones que, durante décadas, asolaban las colonias agrícolas gerchunoffianas. A su paso dejaban víctimas abrigadas, familias aterrorizadas y muchos knitsches de papa porque la crueldad alimenticia no era lo suyo.
De todos modos, no todo fue conflicto entre ambas culturas. Según la historiadora Geraldine Davies (y eso que ella es goy, ¿eh? Aunque es muy buena chica), entre gauchos e indios de la cole se estableció una "frontera porosa, un espacio de diferentes tipos de relaciones (comerciales, políticas económicas y sociales, e incluso de parentesco) cuya lógica no era la confrontación continua, sino procesos de entendimientos, intercambios, conflictos y acomodamientos mutos".
Se entiende así como los Raqueles iban a los bar-mitzvah de los gauchos de Colonia Clara, por ejemplo, y a cambio de morfar y bailar de lo lindo llevaban algún maguén david de oro para el homenajeado, cuando no le regalaban un viaje a Disney. También intercambiaban recetas de cocina y shikses de confianza (si es que tal cosa existe). Claro, las cosas muchas veces pasaban de amarillo oscuro, sobre todo cuando alguna que otra Raquelita iajne se iba de boca o cuando alguien denunciaba fraude en el campeonato de Burako.
En fín, como diría la Chechu Pando, ¡queremos memoria completa! Justicia para los Indios Raqueles.
lunes 19 de mayo de 2008
Un poquito de Star Wars para nerdear la semana
¡Otro video! Se ve que El Profe anda sin ganas de laburar...
La verdad que no tengo nada pero nada de ganas. Pero mi deber como auténtico nerdo es compartir con ustedes, siete lectores míos, este descubrimiento weberil.
¿Se acuerdan de Star Wars? Me refiero, en particular, a esa escena emotiva tan pedorra –admitámoslo, Gómez, es pedorra– donde Darth Vader le pide a Luke que le saque la máscarota de la zabiola porque lo quiere ver sin intermediaciones y aparte se le empañan los monitores por las lágrimas. Bueno, acá está la versión alternativa:
Eso, nada más. Hoy estoy escueto. Les dejo una yapita bien biach gangsta guachín:
La verdad que no tengo nada pero nada de ganas. Pero mi deber como auténtico nerdo es compartir con ustedes, siete lectores míos, este descubrimiento weberil.
¿Se acuerdan de Star Wars? Me refiero, en particular, a esa escena emotiva tan pedorra –admitámoslo, Gómez, es pedorra– donde Darth Vader le pide a Luke que le saque la máscarota de la zabiola porque lo quiere ver sin intermediaciones y aparte se le empañan los monitores por las lágrimas. Bueno, acá está la versión alternativa:
Eso, nada más. Hoy estoy escueto. Les dejo una yapita bien biach gangsta guachín:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

