miércoles 4 de junio de 2008

Teoría #6: Los judíos de la Pampa y la "memoria completa"

Típico gaucho judío, cortesía de YOK.

Hace 98 años llegó a las librerías, aprovechando la volteada del primer centenario del país, "Los gauchos judíos", de Alberto Gerchunoff. La novela inmortalizó el mito de los moishes con bombacha y boleadora, reflejo quizás un tanto exagerado, pero reflejo al fin, de la colonización agrícola judía en la "Pampa Gringa", sobre todo Entre Ríos, Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires, que comenzó a fines del siglo XIX.

Fue un golazo el libro, en buena medida porque todavía no existía Marcelo Tinelli. El concepto de los gauchos judíos (fusión entre lo criollo, lo autóctono, y los inmigrantes), aparte, se sumaba al proyecto integrador sarmientino al que, desde su perspectiva particular, apoyaba el paisano (¡qué doble sentido! ¿Eh? ¿¿EH??) Gerchunoff.

Pero, como solía decir un grupo de músicos progres, "si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia". Claro, usted se preguntará qué carajo ganó Gerchunoff. No ganó ni a las bolitas, pero es un tipo famoso. Vea que hasta lo citan en un blog influyente como éste.

El punto es que la imagen bucólica que supo pintar este muchacho está incompleta. Porque, al mismo tiempo que muchos inmigrantes israelitas se afincaron en las colonias agrícolas y pasaron a jugar a la taba, tomar mate y vestir ese ridículo cinturón con moneditas, otros judíos hicieron lo propio del otro lado de la "zanja de Alsina" (la zanja era una especie de trinchera que separaba el territorio criollo del que estaba bajo control del indio).

Así surgieron, por todo el país, los famosos "indios judíos".

Ya sé, pensarán que es joda. Pero la prueba irrefutable de su existencia –y posterior extinción bajo las tétricas hordas del general Adolfo Alemán Roca– está en el legado arqueológico que dejaron, detrás de sí, los indios Raqueles.

Recientes excavaciones desenterraron un rico patrimonio que permite reconstruir el modo de vida de los Raqueles. Al parecer, se trataba de una organización social matriarcal, donde la mujer más anciana, la "Bobe Raquel", definía las elecciones de carrera de los hombres de la tribu. Quizás por ese "dirigismo estatal", los raqueles tenían una superabundancia de médicos brujos, arquitectos de chozas, rabinos y prestamistas (estos últimos, poco privilegiados en una economía de trueque) y bastantes pocos cazadores-recolectores. La tribu logró, de todos modos, compensar este déficit al desarrollar los medios para cultivar papa, tubérculo que se consolidó como su fuente principal de nutrientes.

Sarita Strejilevich, última "Bobe Raquel" de la extinta tribu

Los Raqueles tenían una muy avanzada técnica textil, y usaban pulóveres rituales de lana bien abrigada "por si refresca". Esta vestimenta engorrosa, sumada a los abultados mitones de llama que cubrían sus manos, dificultaba la ya de por sí complicada obtención de comida y, merced a una excesiva sudoración, dotaba a los Raqueles de un olor corporal que los forzaba a bañarse seguido.

Como no podía ser de otra manera, los Raqueles organizaban malones que, durante décadas, asolaban las colonias agrícolas gerchunoffianas. A su paso dejaban víctimas abrigadas, familias aterrorizadas y muchos knitsches de papa porque la crueldad alimenticia no era lo suyo.

De todos modos, no todo fue conflicto entre ambas culturas. Según la historiadora Geraldine Davies (y eso que ella es goy, ¿eh? Aunque es muy buena chica), entre gauchos e indios de la cole se estableció una "frontera porosa, un espacio de diferentes tipos de relaciones (comerciales, políticas económicas y sociales, e incluso de parentesco) cuya lógica no era la confrontación continua, sino procesos de entendimientos, intercambios, conflictos y acomodamientos mutos".

Se entiende así como los Raqueles iban a los bar-mitzvah de los gauchos de Colonia Clara, por ejemplo, y a cambio de morfar y bailar de lo lindo llevaban algún maguén david de oro para el homenajeado, cuando no le regalaban un viaje a Disney. También intercambiaban recetas de cocina y shikses de confianza (si es que tal cosa existe). Claro, las cosas muchas veces pasaban de amarillo oscuro, sobre todo cuando alguna que otra Raquelita iajne se iba de boca o cuando alguien denunciaba fraude en el campeonato de Burako.

En fín, como diría la Chechu Pando, ¡queremos memoria completa! Justicia para los Indios Raqueles.

8 comentarios:

Soy una Raquel originaria dijo...

soy una clara descendiente de los indios raqueles. Descendiente directísima de las matriarcas raquel y sarita.

querido profe, como antropóloga, le sugiero analizar los nombres curiosos que fueron dados a las jovenes raqueles: jessica, jeniffer, johana, judith y otros tantos. no se si eso viene de los gauchos o de los indios; pero algún fenómeno oscuro encierran...

Ceferina dijo...

Para contribuir con la nota digo que en realidad las costumbres de los "gauchos" tienen mucho que ver con la de los "indios" con los que se relacionaban en este "frontera porosa", asique no me parecería nada raro que si hubieron gauchos judíos también hubieran indios judíos.... y quien sabe si los sigue habiendo! Ahora, corrigiendo al profe, por suerte los indios no se "extinguieron" con Roca, permanecen en nuestra cultura y sociedad actual! asique es hora de conocerlos: que vivan los raquelinos!!

El Profe dijo...

Yo la última vez que fui a Hacoaj no los ví, y tampoco presentaron lista en las últimas elecciones de la AMIA. Pero puede ser que subsistan los raqueles, ejemplo pródigo del crisol de razas, la tolerancia y los varénikes de papa y ñandú.

cecilia con Z dijo...

Seguro que la campaña del desierto fue una conspiración contra los indios raqueles!
Roca antisemita.

Peralta dijo...

Indio y judío es demasiado, viejo. Es como ser negro y puto. Uy! soy antisemita y homofóbico, qué horror!!

El Profe dijo...

Lenny Kravitz es negro y puto, mi buen Peralta. Ah, no, es negro y judío. Negro y puto es González Oro.

Bueno, es casi lo mismo, ¿no?

¿Qué es casi lo mismo, ser puto y ser judío o ser Lenny Kravitz y González Oro?

Horacio dijo...

RECONOCIMIENTO AL MÉRITO: EL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.



Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-


En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.

Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-
http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com

Horacio dijo...
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